El presidente Abelardo De La Espriella cumplió su primer mes de Gobierno marcado por la emergencia sísmica, una ofensiva contra los grupos armados, un fuerte despliegue en redes sociales y un estrecho acercamiento con Estados Unidos e Israel.
Abelardo De La Espriella cumplió este lunes su primer mes como presidente de Colombia en medio de una agenda marcada por la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto, una política de seguridad basada en la llamada “mano de hierro” y varias decisiones que han generado controversia dentro y fuera del país.
El mandatario llegó a la Casa de Nariño con un estilo político claramente definido. Desde su posesión quedaron expuestos algunos de los rasgos que marcarían su administración: una fuerte carga simbólica y religiosa, un discurso de autoridad frente a las Fuerzas Armadas, una comunicación altamente centralizada y una intensa presencia del propio Presidente en redes sociales.
Sin embargo, sus primeros días de Gobierno estuvieron condicionados por un acontecimiento inesperado. Menos de tres días después de asumir el cargo, Colombia sufrió un terremoto de magnitud 7,4 que dejó, según el balance citado en el informe, al menos 331 muertos y 4.519 heridos.
La emergencia obligó al nuevo Gobierno a cambiar rápidamente sus prioridades. De La Espriella recorrió algunas de las zonas más afectadas, se reunió con autoridades locales y buscó apoyo de empresarios y gobiernos extranjeros para atender la emergencia y financiar la reconstrucción.
Durante esos primeros días, el Presidente proyectó una imagen de cercanía con los damnificados y protagonizó jornadas de atención en terreno. Al mismo tiempo, su Gobierno consiguió compromisos internacionales de ayuda, entre ellos 26,5 millones de dólares anunciados por Estados Unidos.
Pero la gestión de la emergencia también estuvo acompañada de cuestionamientos. Uno de los episodios más polémicos ocurrió cuando fueron lanzados balones con propaganda de su partido entre damnificados en Buenaventura. También recibió críticas por supuestamente aplicar criterios ideológicos a la recepción de ayuda internacional, entre ellos la exclusión de un reconocido equipo de rescatistas mexicanos.
El enorme desafío de la reconstrucción
Casi un mes después del terremoto, la emergencia comienza a dar paso a uno de los mayores desafíos para la administración De La Espriella: cumplir las promesas de reconstrucción.
Las cifras oficiales citadas en el informe dan cuenta de 36.336 viviendas destruidas y otras 201.010 afectadas, además de daños en 400 centros de salud, 4.292 establecimientos educativos, 5.600 centros comunitarios, 468 vías, cinco aeropuertos, 140 acueductos y 104 puentes.
La capacidad del Gobierno para responder a esta crisis será determinante para la percepción que los colombianos tengan de su primer año de mandato, especialmente en las regiones que ya enfrentaban profundas dificultades sociales y económicas antes del desastre.
La seguridad vuelve al centro de la agenda
A medida que disminuyó la fase más crítica de la emergencia, De La Espriella volvió a concentrar buena parte de su discurso en la seguridad y la confrontación contra los grupos armados y las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
El Presidente ha insistido en la aplicación de “la fuerza de las armas y de las leyes” y ha convertido la expresión “mano de hierro” en uno de los principales conceptos de su política de seguridad.
Durante su primer mes, el Gobierno anunció la preparación de una lista de organizaciones consideradas terroristas, una medida con la que busca ampliar y agilizar las herramientas del Estado para combatir a grupos armados y estructuras criminales.
De acuerdo con las cifras divulgadas por el propio mandatario, las Fuerzas Armadas han capturado a nueve integrantes de organizaciones como el Tren de Aragua, las disidencias de las FARC, el ELN y otras bandas criminales. También aseguró que cerca de 40 presuntos integrantes de grupos armados han muerto en operaciones militares.
A esto se suman, según el balance presidencial, 49.379 kilos de estupefacientes incautados, 1.485 armas de fuego decomisadas y 1.321 hectáreas de cultivos de coca erradicadas.
La estrategia, sin embargo, ha generado fuertes debates. Presidencia difundió videos en los que el mandatario aparece junto a cuerpos de personas muertas durante operaciones militares, una decisión que provocó críticas por la manera de comunicar los resultados de la ofensiva contra los grupos armados.
Otro de los asuntos más sensibles tiene que ver con la muerte de menores de edad en bombardeos contra campamentos de grupos ilegales. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal, al menos seis menores han muerto en estas operaciones desde la llegada de De La Espriella al poder.
El Gobierno, además, anunció que apelará una decisión judicial que restringió los bombardeos cuando existan indicios de presencia de menores reclutados por grupos armados.
Una política exterior alineada con Washington
En el frente internacional, uno de los principales rasgos del nuevo Gobierno ha sido el acercamiento a Estados Unidos.
Colombia suscribió con Washington un acuerdo de seguridad que contempla asistencia por 1.000 millones de dólares, mientras que está prevista para esta semana la visita a Colombia del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
La agenda de Rubio con De La Espriella incluye asuntos relacionados con la lucha contra el narcotráfico, la seguridad, la atención y reconstrucción después del terremoto y el fortalecimiento de las relaciones comerciales.
El Gobierno colombiano también ha dado un giro en su relación con Israel. Después de que la administración de Gustavo Petro rompiera relaciones con ese país por su posición frente a la guerra en Gaza, De La Espriella ha buscado estrechar los vínculos con Tel Aviv y reconoció los Altos del Golán como territorio israelí.
Israel, por su parte, envió equipos de rescate a Colombia después del terremoto.
También se produjo un acercamiento con Marruecos, luego de que Colombia calificara como marroquí la totalidad del territorio del Sahara Occidental.
Un primer mes que marca el estilo de Gobierno
El primer mes de Abelardo De La Espriella deja así un Gobierno que ha tenido poco margen para una transición tranquila. La emergencia sísmica puso a prueba desde el comienzo su capacidad de respuesta, mientras que la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas se han convertido rápidamente en los principales ejes de su discurso.
A esto se suma un estilo de comunicación directo, centralizado y con una presencia permanente del mandatario en redes sociales, donde buena parte de sus anuncios y posiciones políticas son difundidos directamente.
Ahora comienza una etapa más exigente: convertir los anuncios de emergencia en una reconstrucción efectiva, demostrar resultados sostenibles en seguridad y administrar las controversias que han acompañado sus primeras semanas en la Presidencia.
El primer mes permitió conocer el estilo de De La Espriella. Los próximos meses demostrarán hasta dónde puede llevarlo.


