La ciudad enfrenta una de las jornadas más difíciles de su historia reciente. Organismos de socorro mantienen las labores de rescate mientras cientos de familias esperan noticias de sus seres queridos.
Pereira amaneció el martes sumida en el dolor, la incertidumbre y el temor, un día después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió gran parte del país y dejó una estela de destrucción en la capital risaraldense.
Mientras los organismos de socorro avanzan en la remoción de escombros, decenas de familias permanecen recorriendo hospitales, albergues, centros de atención y zonas de emergencia en busca de información sobre sus seres queridos desaparecidos.
Aunque las cifras oficiales continúan en constante actualización, las autoridades nacionales y regionales coinciden en que la emergencia ha dejado cientos de víctimas mortales en Colombia, siendo Pereira y Risaralda una de las regiones más golpeadas por la tragedia.
La angustia de quienes aún esperan
En los puntos de búsqueda se repiten escenas de profundo dolor. Familiares llegan con fotografías, describen las características de sus seres queridos y entregan información a los equipos de rescate con la esperanza de recibir alguna noticia.
La incertidumbre domina a quienes aún desconocen el paradero de padres, hijos, hermanos o amigos, mientras las autoridades mantienen activos los procesos de identificación y localización de personas reportadas como desaparecidas.
Al mismo tiempo, los organismos de socorro intensifican las labores de búsqueda con maquinaria especializada, equipos de rescate urbano y perros entrenados, en medio del riesgo permanente que representan las réplicas del sismo y las estructuras inestables.
Una ciudad que intenta levantarse
Mientras continúa la emergencia, algunos establecimientos comerciales comenzaron a reabrir sus puertas para atender las necesidades básicas de la población.
Panaderías, restaurantes, cafeterías y farmacias iniciaron labores de limpieza para retomar parcialmente sus actividades y suministrar alimentos, medicamentos y productos esenciales a la comunidad y a los equipos de rescate.
Paralelamente, cuadrillas de las empresas de servicios públicos y personal de la Alcaldía trabajan en la remoción de escombros de las principales vías con el propósito de facilitar el ingreso de maquinaria pesada, ambulancias y vehículos de emergencia.
Continúa la alerta
Las autoridades mantienen el llamado a la ciudadanía para conservar la calma, evitar acercarse a edificaciones con riesgo de colapso y atender únicamente la información emitida por los canales oficiales.
Entre tanto, Pereira permanece en vela, aferrada a la esperanza de encontrar con vida a quienes aún permanecen desaparecidos y decidida a iniciar el largo camino hacia la reconstrucción de una ciudad marcada por una de las mayores tragedias de su historia reciente.


