OPINIÓN / País monotemático

Jhon Jairo Armesto Tren / Columnista.

Desde los tiempos de nuestros mayores, Colombia se volvió un país de mono temático a bitemático o tritemático. Antes como ahora solo se habla de política o futbol, ni siquiera de reinados. Hoy como ayer, es poca la diversidad.

Hoy, como ayer, solamente se habla de pocos temas de gran trascendencia social en las clases populares de Colombia, salvo, como dijimos, la política, el futbol, y nada más. Si se llega a hablar de otra cosa, es para no tener que aburrir o contar las penurias, problemas o carencias del hogar o vida personal de cada quien. Los reinados, que antes trasnochaban a hombres y mujeres, gracias en parte al proxenetismo que convirtieron el narcotráfico y la falta de ética de ciertos promotores, así como el triunfo de unos “nuevos valores” supuestamente de “reivindicación” de los derechos de la mujer, por parte del marxismo cultural y su hijo el feminismo radical. Cincuenta años de paciente y secuencial labor del comunismo al infiltrar las universidades, el cine, la televisión, el arte, los colegios, los libros de historia, han hecho mella, y hasta el hombre más humilde y admirador carnal de las mujeres, sale con discursos en parlache*, sobre la naturalidad. En este escenario, solamente queda, el hablar de futbol, para disimular las pasiones y frustraciones personales –expresadas en grado máximo con la obsesión de algunos padres por hacer de volver a sus hijos varones futbolistas a la mala por realizarse supuestamente en ellos, como sucede en Estados Unidos con el beisbol o el básquet por demostrar cuál es más fuerte-. Competitividad. Un mal disfrazado de bien supremo social por el libre mercado. Y la política, el comentario hecho contra el enemigo a vencer, contra los culpables de nuestra desgracia, en la que todos son responsables, menos yo.

Eso hace que un país, como el nuestro, donde el individualismo extremo hace difícil creer en la más mínima posibilidad de una relación humana abierta y estrecha en fraternidad. Es difícil creer en las buenas intenciones de alguien, incluso de los cercanos como la familia y los vecinos, alimentado este sentimiento por el amarillismo de los medios masivos de comunicación.

En política, y el futbol, al querer tomar un tema como único y aceptado socialmente, existe la competencia entre argumentadores por quien sabe más, y eso se resume a una colección de datos y escuchas, muchas veces sin análisis de hechos y noticias. Así, surgen comportamientos y expresiones, que destilan autosuficiencia frente a un tema, cuando muchas veces, no existen ni los estudios ni lecturas ni ejercicio práctico que legitime dichas apreciaciones. Lo que en coloquial, sería la expresión “detrás de una pantalla todo el mundo se cree técnico”.

Que una sociedad, al discutir sus individuos de manera poco profunda los temas trascedentes y complejos de una disciplina deportiva, en exceso, quitando un campo de visión de otras tan válidas como recreación, uso del tiempo libre, salud, ejercicio físico en incluso profesión, es realmente lamentable. Colombia debe pasar del solo fútbol a conocer y hacer pedagogía sobre otras disciplinas. El desconocimiento y el monotematismo, solo crean ignorancia involuntaria y cinismo, que llevan a la corrupción, derivada de la envidia. Esto fue lo que sucedió por años y que exploto con la crisis de la FIFA, que ha salpicado al mundo entero, causando la reciente renuncia del hasta ayer presidente de la Federación Colombiana de Futbol Luis Bedoya.

Los partidos políticos, deben regresar a las viejas estrategias pedagógicas del pasado que hizo el conservatismo radical y la izquierda, de educar al pueblo mediante el acceso a la tecnología, la repartición de escritos ilustrativos e históricos y programas de proyección social, para que las personas entiendan realmente que es la política.

@armesto1989

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