• Peligra cultivo de chontaduro en comunidades negras e indígenas en Santa Cecilia

    Mediante alianza institucional entre la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, CARDER y el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico IIAP, se desarrolló el trabajo de investigación, “Evaluación de los impactos socioeconómicos y ambientales de la pérdida del cultivo de chontaduro (Bactris gasipae) en comunidades negras e indígenas de Santa Cecilia, municipio de Pueblo Rico – Risaralda”.

    En el trabajo de campo realizado el año pasado, por un equipo integrado por ingenieros agroforestales, ambientales, profesionales de las áreas sociales y co – investigadores locales, se llevó a cabo un muestreo en un área de 5.6 hectáreas en 56 fincas cultivadas con chontaduro, localizadas en siete asentamientos de comunidades negras y tres de comunidades indígenas pertenecientes al corregimiento de Santa Cecilia.

    “Los resultados mostraron que el 77% de los predios muestreados cultivan el chontaduro bajo manejo tradicional y el 23% restante lo hacen mediante manejo con tendencia a la tecnificación, siendo éste último realizado por lo general por las comunidades negras (técnica introducida a la zona por los mestizos), éstas utilizan áreas más grandes para la siembra del fruto, aplican agroquímicos al chontaduro y especies asociadas, mantienen limpio el cultivo durante todo el año, establecen trampas con feromonas para el control del picudo, entre otros”, manifestó Carlos Fabián Jaramillo Ríos, profesional universitario de la Subdirección de Gestión Ambiental Territorial de la Corporación.
    El análisis sobre el estado de las unidades productivas de chontaduro en Santa Cecilia, refleja una baja producción, de 56 predios muestreados 25 unidades productivas registraron palmas de chontaduro en estado de fructificación, para un total de 96 palmas que generaron tan solo 126 racimos en toda el área muestreada (5,6 ha.), es decir 22.5 racimos/ha.

    Lo anterior indica que los productores están trabajando a pérdida con respecto a este cultivo, el cual se ha visto afectado desde el año 2010 por la creciente poblaciones de picudo (Rhynchophorus palmarum L.). Aunque la mayor afectación que presentan las unidades de producción es el ataque de plagas, el picudo no es el único factor biológico afectante, esto debido principalmente a los cambios que se han presentado en las variables climáticas, debido a que éstas influyen de forma tanto directa como indirecta.

    “Una de las situaciones evidenciadas dentro de la investigación tiene que ver con el gran impacto que causan el primitivo (Musa acuminata), banano (Musa saplentum), piña (Ananas sp), lulo (Solanum quitoense), caña (Sacharum sp) asociados al cultivo de chontaduro, en la medida en que no cosechen a tiempo estos productos, los cuales al irse descomponiendo en los sitios cultivados se convierten en fermentos atrayentes (alimento) que hacen que aumenten rápidamente las poblaciones de picudo (Rhynchophorus palmarum) en los predios, lo que conlleva a una mayor cantidad de ataque a las palmas de chontaduro y, por ende, a una reducción de la producción general del fruto”, expresó Omar Quinto, investigador del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico.

    El chontaduro ha sido parte tradicional de la dieta alimentaria y de la dinámica socio económica de comunidades negras e indígenas en el Chocó biogeográfico, pero actualmente pasa por una problemática fito sanitaria importante, que exige profundizar en los estudios para su conocimiento y manejo, de manera que se pueda recuperar y mejorar su producción para beneficio no solo de comunidades negras e indígenas, sino de todos los que disfrutan de este delicioso y nutritivo fruto en el Departamento.

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