• OPINIÓN / ¡Que responda el conservatismo!

    ALVARO RODRIGUEZ HERNÁNDEZFaltan muchas movidas políticas en el proceso electoral para Risaralda. El amasijo de decisiones partidistas, no han iniciado. Van a ser grandes y explosivas. Se pueden esperar grandes movimientos telúricos en la tierra electoral. La política clientelar. La del voto sudado, estrujado y amarrado.

    Pero extraña hoy el silencio del partido conservador, entusiasmado con el caramelo del poder, disfrutándolo después de ganar las elecciones.

    Cómo se añoraba ayer el partido de Salazar –  Isaza – Vallejo, Germán Martínez el grande, arropados con la frescura, el aire de la decencia. Líderes natos.   Pero el ciudadano merece explicaciones de quienes desde el directorio municipal, departamental, el senador y los dos Representantes, guardan silencio extraño y algo cómplice con lo que han hecho varios de sus funcionarios, hoy en discusión jurídica. Tan siquiera del gobernador con lo que le pasa a una subalterna que debe salir a capotear la enfurecida  tormenta que cae en la Asamblea.

    Pero ni una sola voz se ha escuchado. Ciudad y región de pendejuanos. La estupidez humana, como réplica a esa incertidumbre mayor. Igual, explicaciones con las graves denuncias hechas por el concejal Carlos Croswhaite sobre los lomos de Aguas y Aguas, que por lo menos, generan desconfianza.

    No menos grave, con lo acontecido – no son inventos de órganos de control –  . sobre una enmalezada y peligrosa deuda que asfixia, le corta oxígeno  a  recursos provenientes de la Estampilla pro adulto mayor. No estamos pidiendo condenas o sangre en el ruedo, sino explicaciones al partido de gobierno, amo de los tres despachos con los taches arriba. Amén, de los hechos que como borrasca, han caído sobre el San Jorge, provenientes de la Asamblea. Algo grave acontece.

    No acostumbramos someter a la hoguera pública explicaciones sino que son ellos, quienes orientan la política,  que deben responder sobre lo que estima está pasando.

    Conocemos de lejos el espejo que alimenta el alma del gobernador pero no el resplandor que cae sobre sus subalternos. Igual, quienes dictan los principios éticos de los partidos políticos. Los que nombran y deciden. Que, digan algo entre la turbiedad del invierno.

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