• Las crisis son oportunidades

    Uriel Escobar Barrios

    Mantenerse vivo es el principal reto que debe afrontar cualquier individuo dotado de energía vital. No puede haber un bien superior a este. Si bien es cierto que los peligros que debe enfrentar provenientes del medio externo son muchos y estos lo acosan de manera permanente, también lo es que desde su nacimiento viene dotado con una serie de mecanismos que le permiten sobrevivir en diferentes circunstancias. A lo largo del proceso evolutivo de las diferentes especies,  esta lucha por sobrevivir  ha sido uno de los ejes centrales que les ha permitido adaptarse a diferentes ecosistemas del planeta. Uno de los investigadores que más influyó en dilucidar este fenómeno (aunque no ha estado excepto de contradictores como en todo evento científico) fue el naturalista y biólogo inglés Charles Darwin (1809 – 1882). En 1859, Darwin publicó su obra cumbre “El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”; en ella desarrolla la teoría de la evolución a través de la selección natural y propone que las especies evolucionan de manera gradual a lo largo del tiempo gracias a la adaptación a su entorno y a la selección de los individuos mejor adaptados para reproducirse. Esta teoría no solo fue revolucionaria en su tiempo, sino que trató de explicar por medio de una rigurosa observación la diversidad de la vida en el planeta y su gran impacto en la biología, la genética, la paleontología y la ecología.

    El individuo humano, al estar dotado de conciencia y de un órgano cerebral mucho más desarrollado que el de las demás especies animales, tiene por supuesto que enfrentar mayores retos en su vida porque reconoce su finitud, el sufrimiento que le provocan situaciones como la enfermedad, las pérdidas, el no cumplimiento de metas propuestas y los pensamientos y sentimientos de culpa, que muchas veces le impiden una existencia tranquila y sosegada. Pero también, como mencioné al inicio del artículo, genéticamente dispone de nuevos elementos que lo facultan para sobrellevar de una manera más racional las adversidades. Poder aprender de los errores o de las adversidades para no repetirlos o evitarlos le permite, por ejemplo, si lo aplica asertivamente, sobreponerse a muchos de ellos.

    Las crisis que tiene una persona pueden ser oportunidades únicas de autoconocimiento y,  mucho más, de aprendizajes para tener una vida con una visión integral u holística sobre su propia naturaleza y la relación que establece con el entorno. ¿Existe una metodología que le permita desarrollar este potencial interno (si se puede llamar de esta manera) que tienen todos los seres humanos? La respuesta es un sí contundente: las ciencias de la mente cada vez están encontrando estrategias que pueden ser aprendidas y aplicadas en la vida diaria para tener una existencia más plena y llena de sentido. El punto central de todas ellas es generar una capacidad introspectiva y tener la disposición para estar en un aprendizaje y reinvención permanentes.

    www.urielescobar.com.co

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