• Invertir en salud mental

    La pandemia ha puesto de manifiesto algo que los estudiosos del comportamiento han insistido desde hace muchos años: la importancia que tiene el componente de salud mental en las estrategias de salud pública para combatir cualquier enfermedad. Sin él no es posible un abordaje integral que permita resolver los otros problemas sanitarios. ¿Qué ha mostrado la situación de la Covid-19? Que más del 75% de las personas han visto afectada su salud psíquica y emocional; y no hablo de los resultados de los estudios realizados en Colombia, sino también en otras partes del mundo, cuyos hallazgos han sido similares. La inversión de recursos económicos para promocionar, prevenir, intervenir, rehabilitar e incluir a las afecciones mentales han sido muy exiguos en la gran mayoría de los países del mundo: el promedio de inversión de los países para atender la salud mental es de menos del 2% del presupuesto global destinado a la salud.

    Esta es una de las razones de más peso por las cuales la Organización Mundial de la Salud (OMS), junto con la Federación Mundial de Salud Mental y otras organizaciones, ha instado a los Gobiernos para que este año, 2020, hagan un esfuerzo adicional e inviertan una mayor cantidad de recursos encaminados a proteger la salud mental de las personas; determinante, según los nuevos desafíos de la pandemia que se está viviendo y que está poniendo a prueba la capacidad de las personas y las comunidades para adaptarse a la nueva realidad. Por eso, el lema que se ha propuesto para conmemorar este año el Día Mundial de la Salud Mental, que es el 10 de octubre, es “Acción a favor de la salud mental: invirtamos en ella”. Los retos –en palabras de estas entidades– son muy grandes, ya que la situación epidemiológica global muestra que cerca de 1000 millones de personas tienen una enfermedad mental, y cualquiera puede verse afectado en algún momento de su vida.

    Uno de cada cinco niños y adolescentes tiene un trastorno mental; cerca de 800.000 personas se suicidan al año (1 cada 40 segundos), y el suicidio es la segunda causa de mortalidad entre los jóvenes de 15 a 29 años; en países de ingreso bajo y medio más del 75% de los afectados en su salud mental no reciben tratamiento especializado. Pero en este día de conmemoración también hay buenas noticias: el desarrollo del conocimiento permite tratar de manera exitosa los trastornos más frecuentes, como la depresión y la ansiedad, y con medidas legislativas se pueden proteger los derechos de las personas que los padecen. ¡Hay opciones! Invertir en la salud mental de la población permite ahorrar en costos, se evita que las patologías se vuelvan crónicas, mientras se tiene una mejor calidad de vida.

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