El sufrimiento en el trabajador de la salud

Uriel Escobar Barrios / Opinador

Las actividades laborales o académicas que realiza una persona tienen profundas repercusiones en su estilo de vida y en la manera como afronta la realidad en su cotidianidad. A finales de 2022 hubo un suceso que tuvo resonancia a nivel nacional por la profesión de la persona y por el acto que realizó: un médico especialista en Psiquiatría se suicidó luego de estar padeciendo, según la información recopilada, de un trastorno depresivo de larga data.

Los medios de comunicación entrevistaron a algunos colegas del fallecido profesional y, entre ellos, al presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, ACP, Mauricio de la Espriella, quien hizo la siguiente reflexión: “Los psiquiatras somos seres humanos que sufrimos, reímos, disfrutamos, nos deprimimos y frustramos. No sé de dónde salió la idea de que somos como adivinos frente al comportamiento humano y que por ser psiquiatras somos inmunes de cualquier condición que afecte nuestra salud mental”. Este fenómeno ha sido estudiado no solo en Colombia, sino en diferentes países del mundo, y los resultados confirman lo expresado por el presidente de la ACP.

A grandes rasgos, lo que muestran los estudios es que los trabajadores de la salud presentan tasas de suicidio superiores a las de la población general, y este dato es un poco mayor cuando se compara con otros oficios. Entre los profesionales sanitarios, los médicos tienen una tasa más elevada de suicidio, y en las médicas es significativamente más alta. En relación con las especialidades de la Medicina, se ha encontrado que presentan mayores factores de riesgo anestesiólogos y psiquiatras. Ahora bien, es   evidente que las cifras no permiten dimensionar el sufrimiento que subyace a una persona que contempla la posibilidad de acabar con su vida. Una pregunta que se formula la población general es por qué los profesionales sanitarios se enferman psicológica y emocionalmente si se supone que están entrenados para detectar y tratar estas enfermedades. Aunque son muchos los factores, mencionaré dos que en este momento considero importantes.

El primero es que el personal sanitario se enfrenta cotidianamente al dolor de las personas y las familias que los consultan, y esto sin duda provoca en ellos una serie de reacciones psicológicas y emocionales, que a largo plazo terminan por afectar su propia salud. Desde esta perspectiva, es claro que interactuar con personas enfermas se constituye en factor de riesgo para enfermarse. El segundo aspecto es la carga de trabajo a la que son sometidos los trabajadores, y muchas veces, como sucede en el sistema de salud colombiano, bajo condiciones laborales para nada gratificantes desde el punto de vista salarial y del reconocimiento por parte de empleadores. ¿Qué hacer, entonces, para disminuir el sufrimiento asociado al ejercicio de la profesión? En el caso nacional, urge mejorar las condiciones de contratación laboral, así como crear grupos de apoyo y acompañamiento psicológico y emocional para los trabajadores del sector de la salud.

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