El rescate de la CARDER

CABEZOTE alvaro rodriguezLa CARDER, que lleva en escena 34 años, estaba poseída por muchos demonios.

Varios de ellos pintados de enfermizos colores rojos y azules que la convirtieron en alforja mayor. En el pasado, decían que era caja menor de candidaturas propias. La contratación, era generosa para marcadas celebridades y llegó a tener nombre propio.

Había un mecenas goloso que desde el despacho mayor, repartía la  cena con precavida lujuria. Engordó. Subió de peso y su figura se volvió Obispal. ¡Ay!, de quien se atreviera a hacer señalamientos después de haber sido esta, una entidad a la que llegaron pulcros, cautos, prudentes hombres  de uñas cortas.

Era una entidad a tres bandas. Rodaba por las praderas, los llanos y las montañas nuestras,  sin conocer los escollos. El verde del Risaralda, tenía un color morado. De réquiem. Por eso se habla de su rescate. De otras figuras que la han repensado sin los atolladeros del facilismo y de la excesiva contratación que algún día la llegó a secuestrar para impulsar desde sus entrañas, nocivos proyectos políticos.

Era un hervidero de mandados políticos y semejaba un vulgar directorio. Casi que se podría desde su raíz. Olía a rastrojo envilecido por algún depósito extraño de animal salvaje.

Esta CARDER nuestra, parecía un campo especial para el ataque torpe del “lobo feroz” que rondaba el bosque. Feroz, digo, por la mermelada que la caperucita le llevaba en su canasta sincera, en lo de comer y después clavar el colmillo siniestro. Era una rosca envenenada que iba y venía como un péndulo pérfido.

Esta CARDER hoy, respira un aire nuevo. El que habla de apoyo – con su lenguaje específico – de apoyar a los municipios en tareas propias de su agenda ambiental y no la que tuerce con viandas servidas en su Consejo Directivo, mayorías con reproches de algunos alcaldes utilizados como  instrumentos torpes  de sembrarle minas en vez de gestión. Esta es la nueva CARDER que administra – para el pesar de tantos y tontos – el Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables del Risaralda.

¡Ay!, que fuese de esta CARDER en manos siniestras que vez en  de investigación,  control y vigilancia forestal,  conservación de la población de flora y fauna en áreas protegidas de la región,   estuviese en los surcos de sus tierras, alimentando egos banderizos y “golpes de mano” – a plena luz del dia – haciendo peligrosas mayorías para planear conciertos para delinquir con astutos directores de orquesta.

Por fortuna, hoy el lenguaje rotula gobernanza forestal, informe de gestión público y no clandestino, bosque modelo para el mundo con el sello a la madera legal,  proyecto de sostenibilidad para los páramos nuestros, planes de contingencia para prevenir los incendios forestales, fenómeno del niño   ,mesa y educación ambiental, feria de mercados verdes y biocomercio, atención a humedales,  a poblados indígenas, a los campesinos, encuentros ciudadanos ambientales en  los municipios. Todo ello,  como lo explicita su actual gerente,  por una gestión ambiental compartida.

Si algo bueno tiene esta CARDER es que van a lugares apartados, recorren el territorio y no hacen educación o prospectiva ambiental desde sus escritorios en Pereira.

El aire toxico de la CARDER, ha llevado a que su descontaminación natural, lo haya liberado de tanta maleza y parásito que por mucho tiempo, la hizo víctima de la alcahuetería y el servilismo politiquero. Hoy está en sintonía con el planeta y no con peligrosos contubernios rojos o azules. O, que digo, de otros colores urdidos en cerrados pactos para devorar- como gorgojos – el clima de responsabilidad gerencial y administrativo.

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