• El edificio colapsado en Miami se hundía y tenía grietas considerables

    El edificio de apartamentos de Florida que sufrió un colapso parcial, que causó hasta ahora cuatro muertos y decenas de desaparecidos, era inestable, se estuvo hundiendo durante décadas y recientemente había desarrollado grietas exteriores considerables.

    Así lo reveló un estudio del año 2020 realizado por Shimon Wdowinski, profesor de la Universidad Internacional de Florida.

    Según el informe, las Champlain Towers South en Surfside se habían hundido a un ritmo de aproximadamente 2 milímetros por año en la década de 1990.

    Mientras tanto, los equipos de búsqueda han estado utilizando drones, cámaras, micrófonos de alta sensibilidad y una variedad de otras tecnologías nuevas para hallar a las personas desaparecidas en el colapso del condominio Champlain Towers South en Surfside.

    Las tecnologías más comunes y probadas que se utilizan para tratar de localizar a los supervivientes entre los escombros son la detección acústica y los perros rastreadores.

    Los equipos, que incluyen a unos 130 bomberos, están estos métodos para detectar sonidos y movimientos que les pueda indicar dónde hay algún cuerpo.

    Los drones son usados para realizar tomas aéreas y verificar zonas a las que no pueden acceder los rescatistas. Una empresa envió a Surfside un robot terrestre desde California para ayudar con la búsqueda mientras los equipos trabajan a través de un túnel debajo del edificio.

    “Una vez que ingresas a ese reino subterráneo, la robótica terrestre se vuelve increíblemente útil”, dijo David Proulx, vicepresidente de sistemas no tripulados de Teledyne FLIR, un contratista de defensa que se especializa en detección térmica.

    “Puede ir con seguridad donde los humanos no pueden”, señaló Sun Sentinel.

    Las operaciones de búsqueda y rescate también utilizan dos tipos de perros en las escenas del desastre, ambos entrenados para detectar el olor humano, dijo Mark Neveau, ex designado por el presidente de FEMA y experto en desastres.

    Primero, hay perros entrenados para captar el olor de cuerpos vivos, pero a medida que la operación cambia a una operación de recuperación, los perros olfateadores de cadáveres salen al campo.

    Se están desarrollando dispositivos de rastreo químico que también captan olores que los humanos no pueden detectar, pero que aún no han reemplazado a los perros. Se trata de laboratorios portátiles que pueden analizar trazas químicas y gases. Usan sensores para detectar humedad, dióxido de carbono o cualquier químico emitido a través de la respiración, como acetona o amoníaco.

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