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    Desesperanza en Colombia

    Gustavo Petro tiene sitiado al país. Su desgobierno y falta de gestión son evidentes y la destrucción de la patria está en marcha.

    Bernardo Henao Jaramillo / Abogado y presidente de la asociación Únete por Colombia.

    No obstante los graves y difíciles momentos que Colombia históricamente ha tenido que sobrellevar siempre acompañó al pueblo la esperanza. De esa actitud positiva es la que nos está despojando el mandatario del cambio, quien cada día se muestra más secesionista, agresivo y amenazador, trayendo una realidad imposible de imaginar: total decrecimiento de la economía, de la seguridad, de la producción, de las medicinas y del empleo; mientras crece desmesuradamente la muerte de líderes sociales, los cultivos ilícitos, el deterioro del orden público, el número de integrantes y la capacidad de daño del ELN, de las llamadas disidencias de las FARC, el narcotráfico, la delincuencia común, el crimen organizado, las intervenciones indebidas en los otros poderes de la democracia y en general en todas las instituciones.

    La precedente descripción de la situación actual es el resultado de la ausencia de un buen gobierno, señala desempeños que permiten opinar que no se debe persistir en el rumbo que se le viene dando a esta nación, más aún si todo está invadido por una corrupción desenfrenada.

    El descontrol es absoluto. Las amenazas provenientes de las cárceles que circulan en la red nos dejan fríos por el calibre de sus mensajes. El gobierno ausente. Por ello, unos días después, el ministro de Justicia da cuenta del criminal atentado que le costó la vida, a plena luz del día, en la carrera 30 con calle 80 de la ciudad de Bogotá, al coronel Elmer Fernández, director de la cárcel Modelo de la ciudad capital.

    A la familia del coronel Fernández le extendemos un sincero mensaje de condolencia. Lamentamos el execrable crimen originado, no se dude, en los centros penitenciarios, otrora visitados por el hermano del gobernante.

    Y mientras el coronel se desplazaba sin ningún tipo de seguridad, de protección, pese a las amenazas que había recibido e informado, la familia del presidente Gustavo Petro, sin necesidad ni merecimiento, goza de unos esquemas exagerados, por ejemplo, a su hija la vieron con 30 escoltas, 6 motos, 8 policías y 6 camionetas Toyota blindaje 5. No hay derecho a que mientras quienes exponen su vida por este país quedan librados a su suerte, en orfandad absoluta, quizás por la “igualdad” quienes no la requieren sean excesivamente dotados de protección.

    Es probable que el desgobierno que se observa obedezca a las maniobras realizadas para obtener el poder. Se empeña el presidente constantemente y desde diversos lugares a hacer un llamado a salir a las calles. Esto tendría como objetivo defenderlo del “golpe blando” que inventó, como una estrategia para cubrirse de los graves hechos que rodean la campaña que le eligió.

    El descontrol de Petro se agudizó cuando los dos magistrados ponentes del CNE, Benjamín Ortiz y Álvaro Hernán Prada, presentaron, tras largos meses de investigación, un proyecto de resolución de más de 300 páginas en el que analizan y sustentan con las pruebas recaudadas la violación de los topes de la campaña.

    Es tan grande su desesperación que está cuestionando la competencia del CNE cuando en el pasado reciente recibió de esta entidad su credencial de presidente y no presentó objeción alguna.

    Lo cierto es que para el común de la gente la campaña del Pacto Histórico quebrantó los topes legales, vulnerando el derecho a la igualdad de los candidatos y el de participación de los votantes, por lo que la mayoría de colombianos respaldan a las autoridades en sus investigaciones y decisiones. La forma de frenar sus abusos y arbitrariedades es, sin duda, formularle cargos o avanzar en su juicio político.

    Está asumiendo poses de emperador. Comete toda clase de abusos como si su gestión no tuviese que regirse por la Constitución y la ley. Valga citar, entre otros, los anuncios en contra de la Federación Nacional de Cafeteros y su intrusión en el nombramiento del rector de la Universidad Nacional, abusos que deben terminar.

    Aplaudimos la valentía de los jóvenes que en reciente encuentro en Bogotá, encabezados por William Molina, sin tapujos controvirtieron al presidente por su pésima gestión populista. Abren una senda clave de cuestionamientos a un gobierno destructor que en sus dos años de gestión no ha dado respuesta satisfactoria a la juventud que ayudó a elegirlo.

    Al indigno presidente le molesta, le incomoda y le frustra el cuestionamiento al que se le somete. Entonces, debemos mantener el control de las calles y también llevar a cabo una protesta permanente y pacífica en las redes.

    La forma irregular como se hizo esa campaña, hace crucial estudiar la posibilidad de sostener una protesta bulliciosa, clara y permanente que acompañe el ya popular grito de “Fuera Petro”. Ha sido el pueblo el que ha estado manifestándose así desde el inicio de su desastrosa gestión.

    Ahora es necesario someter a consideración una “pitatón” como permanente herramienta de la oposición. El celular y el pito que se le incorpore serán suficientes para enfrentar a los pocos que persisten en el odio y en la intención de destruir nuestro país.

    El pito representa autoridad. Lo usan el policía, el vigilante y el bombero. Trae consigo un mensaje para la salvaguarda de la vida, y ahora, de aceptarse, representará también la salvaguarda de la nación.

    Cuando el ciudadano se encuentre frente a una acción del gobierno que le afecte, debe pitar, como una expresión de rechazo a la inflación, al alza de la gasolina, a la escasez de medicamentos y a tantas otras cosas que estamos teniendo que soportar. Los organizadores de la “Marcha de todos”, que es la misma marcha del 21 de abril de 2024, debemos analizar si acogemos esta protesta como un símbolo más.

    Gustavo Petro tiene sitiado al país. Su desgobierno y falta de gestión son evidentes y la destrucción de la patria está en marcha. No es momento de anunciar candidaturas. Los políticos están ausentes por completo cuando más les requiere el país. Lo que hay que hacer es impedir que el país caiga al abismo, conservar la esperanza. Es el momento de la unidad y de rodear a las FFMM y de Policía. Nuestra causa de defensa del país se impone como prioritaria en la agenda nacional.


    Articulo publicado en / Panam Post  

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