Pereira - Risaralda - Colombia - 2017 /

Once Caldas: El regalo de navidad

ESTEBAN JARAMILLO OSORIO

Como si el año perdido, el peor, no fuera suficiente, el regalo de diciembre, para los hinchas del Once Caldas, llega con luces encendidas de alarma. Otra vez: No hay plata. La drástica reducción de  nómina, como castigo al bajo rendimiento, o a la insensatez en los pedidos a la hora de las renovaciones, no se complementa con la incorporación de nuevos valores, frente a  la necesidad urgente de rearmar un equipo competitivo por los problemas de descenso.

Malos vientos en el complejo presente que se vive. A control remoto,  Huber Boderth sin firmar aun, pendiente de una posibilidad con la juvenil de Colombia, ha venido delineando  la estructura pretendida, consciente de que sus “refuerzos” serán de tono menor por los presupuestos existentes. Deberá recurrir a las fuerzas básicas del club, acelerando con oportunidades y partidos su crecimiento. Por allí empujan, pidiendo pista, Miguel Nazarith, ya conocido; alejo García, un chico 16  años prometedor, con reconocidas condiciones; Ménder García, goleador en la sub 20; Sebastián Palma, Mateo Carmona, Marcelino Carreazo, cartagenero de padres venezolanos y Santiago Cubídes, un llanero lento de 1.92, pero con talento en el juego. Todos con aspiraciones serias pero inciertos.

Aunque jaguares ha sido protagonista del torneo, a lo largo del año, su DT Boderth no ofrece certezas plenas respecto a sus capacidades. ¿Que tanto de su gestión es consecuencia del horario en el que juega en Montería, con temperatura que oscila entre 35 y 40 grados y  humedad con altos porcentajes?  ¿Que tanto es de su presidente, que se mueve como pez en el agua en Dimayor? Se afirma con insistencia que son notorios los favores arbitrales que recibe. ¿ Que tanto es de su forma de acoger jugadores con indisciplina, algunos manchados en otros clubes por faltas de cordura y ética? O ¿que tanto del éxito, salvando la categoría,  es de él y de su cuerpo técnico? Conocidas, eso si, son la intensidad y la fiereza que transmite a sus dirigidos, para imponer ritmo frenético en el juego, con buen trato a la pelota. Que bueno que de la misma manera llegara a imponer condiciones para respetar el estadio en Manizales con su altura, 2200 metros, haciéndolo reducto inexpugnable. Tantos puntos se perdieron jugando en casa. Que identificara con rapidez los problemas. Que supiera rodearse y acertara en la toma de decisiones. Que conociera la perspectiva interna y externa del club y le diera fuerza, con táctica, a este proceso.

Las necesidades básicas pasan hoy por rastrear en los clubes futbolistas  sin cartel de figuras, dispuestos a darlo todo por el club. Las figuras  solo buscan  pistas de relanzamiento y al primer coqueteo se marchan. Se viene un año de temores, fricciones y sustos.